España es un país con un gran consumo de pan. Es un producto necesario en prácticamente cada comida. Si has podido viajar a otros países de Europa, en los restaurantes habrás observado diferente a lo que pasa en España. Si bien en España nos sirven el pan normalmente lo primero junto con las bebidas, en otros países casi nunca ponen pan a no ser que lo pidas expresamente y, muchas veces, aunque lo pidas, no te van a traer la típica ración que nos ponen en España

En términos numéricos según Mercasa, en 2018 en España se consumieron un total de 1454,5 millones de kg de pan y se gastaron 3485,3 millones de Euros en este tipo de producto. En términos ‘per cápita’ equivale a 31,8 kg de consumo y 76,1 euros de gasto. Suponiendo un 77,8% del consumo el pan fresco y congelado y el 22,2% restante el pan industrial.

 

Dicho todo esto, el propio gusto personal es lo que nos va a hacer comprar un pan u otro, además de otros factores como la cercanía de un local, el precio o la hora del día a la que podamos comprar. Ahora vamos con una serie de trucos para reconocer un buen (o mal) pan:

  • Tener harina por encima no es sinónimo de buen pan o pan ‘rústico‘. Mucha gente asocia el pan rústico a un pan de calidad y muchos fabricantes se aprovechan de esta circunstancia. Echan un poco de harina sobre un pan blanco normal para dar al pan un aspecto de pan rústico. Si te gusta el pan con harina por encima, perfecto, pero ¡ojo, no por llevar harina por encima es de mejor calidad o rústico!

 

  • Al cortarlo, el pan se desmiga. Si bien es cierto que prácticamente todos los panes sueltan migas al cortarlo, sospecha de los panes que lo hacen en exceso. Esto es debido a una fermentación excesivamente rápida y los almidones como el gluten no tienen tiempo para hidratarse correctamente. Evítalos.

 

  • Tiene ‘puntitos’ en la suela del pan. Es un signo de que el pan ha sido cocido en un horno de aire rotativo. No queremos decir que al cocer un pan en un horno de este tipo el pan sea automáticamente malo, ya que si las materias primas son de alta calidad, los procesos son los debidos y la fermentación adecuada… se puede lograr un pan muy sabroso y estético, pero normalmente es un signo de que el pan es de peor calidad. Después de incluir todos los mismos ingredientes y seguir los mismos procesos, un horno de piedra normalmente te va a dar una calidad superior a los hornos que dan a la suela del pan este aspecto tan característico.

  • Pan caliente no es sinónimo de buen pan. Aunque a casi todo el mundo le gusta comer el pan caliente, no es la mejor idea. Servir el pan caliente se ha convertido una práctica habitual en supermercados y tahonas. Normalmente se hace bajo la idea de «dar un mejor servicio» o «servir un pan más fresco» al cliente pero…¿y si no es así? ¿Y si es para camuflar las carencias del pan que sirven? Lo descubrirás con el paso de las horas.

 

  • Se queda seco enseguida. Probablemente es el síntoma más obvio. Si has comprado el pan por la mañana, caliente y recién horneado y por la tarde-noche el pan está seco…mala señal. Un buen pan de tamaño mediano, como una barra de 250 grs, guardada en una bolsa de tela debería aguantar bien durante todo el día. Huye del pan que compras ‘calentito’ y se seca antes de 6-8 horas.

 

Pues hasta aquí nuestros trucos para que reconozcas un buen o un mal pan. Siempre puede haber excepciones y al final todos nos guiamos por nuestros gustos y preferencias personales en cada momento, pero espero que te hayamos podido ayudar.

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